Huérfanos cibernéticos, tu hijo puede ser uno de ellos

“Una vez que los papás les facilitan un celular, éstos se olvidan por completo de sus hijos, pierden el vínculo social junto con la parte afectiva; por eso vemos en las escuelas a muchos niños con problemas de agresividad.

El término “huérfano cibernético” o “huérfano digital” es cada día más común. Se refiere a los hijos cuyos padres les permiten sumergirse sin obstáculo alguno en un mundo computarizado, poniendo en grave riesgo la convivencia familiar. Los especialistas aseguran que los huérfanos digitales serán jóvenes o adultos con patrones de inseguridad, baja autoestima y conductas antisociales que no les permitirán relacionarse o permanecer en un trabajo por mucho tiempo, entre otros problemas.

En entrevista para Desde la fe, Tania Castro, psicóloga del Centro Cenyeliztli A.C., aseguró que en la actualidad es muy común ver en los hogares, restaurantes o centros comerciales a niños utilizando aparatos como tabletas electrónicas, celulares o consolas portátiles de videojuegos, mientras sus papás comen o realizan otras actividades. El objetivo es mantenerlos tranquilos y sin protestar. 

Sin embargo –explica Tania Castro– esta situación, que por lo general es promovida por los adultos para su comodidad, tiene efectos negativos en los infantes y preadolescentes. “Es sumamente riesgosa porque termina con la creatividad innata de los menores; genera niños sin un desarrollo físico, sano y adecuado; y por el rango de edad, los convierte en receptores pasivos del contenido de estos artefactos”.

La psicóloga destacó que con el uso excesivo de estas tecnologías lo primero que se pierde es el vínculo comunicativo entre padres e hijos, que derivará en problemas posteriores. “Una vez que los papás les facilitan un celular, éstos se olvidan por completo de sus hijos, pierden el vínculo social junto con la parte afectiva; por eso vemos en las escuelas a muchos niños con problemas de agresividad. Esto es provocado por la falta de atención por parte de los padres; es una problemática que va en ascenso, ocupando un porcentaje importante del número de terapias que se ofrecen en los centros de atención a las familias”.

Subrayó que este tipo de tecnología debe estar al servicio de las personas, y no al revés: “no podemos convertirnos en robots o máquinas, ni podemos perder la comunicación verbal porque el lenguaje nos humaniza; los malentendidos se dan por una falta de expresión verdadera que sólo se puede dar cuando estamos uno frente al otro”.

Tania Castro advirtió que la problemática también ocurre en sentido contrario; es decir, cuando los padres ponen toda su atención en estos dispositivos, sin atender a sus hijos. “En sitios públicos es muy común ver a padres de familia concentrados en sus aparatos sin velar por la seguridad de sus hijos. “Respuestas como ‘espérame un momentito, sólo respondo este mensaje’, se repiten en cualquier hogar, sin importar el nivel educativo o clase social”.

Explicó que en la segunda mitad del Siglo XX se responsabilizó a la televisión de ser la causante de la dispersión familiar, ya que los niños dedicaban en promedio cuatro horas diarias a mirar sus programas favoritos, tanto que algunos críticos llamaron ‘la niñera’ a este aparato; “Ese lugar hoy lo ocupa el celular o la tableta, pero con un componente más: el involucramiento de los padres en el juego cibernético”.

Para finalizar, Tania Castro dio algunas alternativas para mejorar el vínculo entre padres e hijos, como fomentar el tiempo de calidad en familia, ir juntos a Misa, orar en casa, organizar un juego de mesa, ver películas, hacer deporte, practicar actividades al aire libre, entre otras.  

“No hay nada de malo en jugar de vez en cuando con el celular o con la tableta si se toma con responsabilidad y se utiliza estrictamente el tiempo de ocio para ello; cabe señalar que ‘ocio’ es una categoría sociológica que determina aquel espacio libre que no se usa para el trabajo, descanso, alimentación y otras actividades vitales, reducido a un promedio máximo de dos horas diarias; el problema radica en que realizar actividades como responder mensajes electrónicos, chatear, ver videos y meterse en las redes sociales, se ha convertido en un  hábito que le resta al ser humano la posibilidad de realizar las actividades cotidianas con normalidad. Hay que hacer una buena selección de la información a la que se quiere acceder, y limitar el tiempo de ocio para invertirlo en actividades productivas”.

Fuente: Siame.

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