El aborto no es un derecho, es parte de una irresponsabilidad

Al reunirse con el Consejo de Laicos de Aguascalientes, el exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Mariano Azuela Güitrón, destacó que desde su artículo primero, la Constitución Mexicana habla de la protección de la vida desde su concepción y hasta la muerte natural, y en particular, dijo, desde que la reforma al artículo 14 de la Carta Magna en que fue eliminada la pena de muerte.

Aclaró que la defensa de la vida desde la concepción de un ser humano es cuestión de cumplimiento a las leyes y las normas, no es asunto de libertades o de pensamientos de “mochos” o religiosos, pues legalmente el derecho a la vida le pertenece a la persona desde el vientre materno, pues ni la propia madre puede intervenir en la vida de un nuevo ser en gestación.

Expresó que la Constitución debería permitir el cumplimiento de las garantías de todas las personas y es a partir de la reforma publicada el 10 de junio de 2011, en la que se estableció el respeto a los derechos humanos, cuando “se fortalece la idea del respeto a la vida”.

En este sentido consideró que las leyes deberían ser interpretadas a favor y no en contra, con el respeto a las libertades de todas las personas, independientemente de sus preferencias personales, creencias religiosas o político-partidistas, e inclusive de la forma de pensar que también es independiente, pero subrayó que el garantizar la libertad no quiere decir que se tengan que violar las leyes y las normas.

Así pues, puntualizó que la Constitución debe ser interpretada a la luz de su texto, de los acuerdos y tratados internacionales celebrados por el Estado mexicano, “pero por desgracia, existe hoy la tendencia a sobre dimensionar el valor de otros tratados en los que no intervino México, por encima del texto constitucional, lo cual desvirtúa el sentido original de la Carta Magna”.

Azuela Güitrón enfatizó que “debe haber una real división de poderes y que los congresos locales tengan en realidad la facultad de legislar sobre temas relacionados con los derechos humanos fundamentales, enriqueciéndolos, sin alejarse de los aspectos relativos a la naturaleza humana o creando otros derechos que no existen”.

Puntualizó que las decisiones de la Suprema Corte vinculan a su cumplimiento a las autoridades que han intervenido en casos concretos y si bien pueden establecerse criterios jurisprudenciales, los mismos vinculan sólo a las autoridades judiciales, pero no a las administrativas que siempre estarán obligadas al cumplimiento de la ley respectiva.

El exministro de la SCJN resaltó que para que la sociedad viva en armonía, “la práctica de las virtudes debe ser un hábito. Este hábito permitirá que con mayor facilidad, enfrentemos los peligros que se presentan en la vida, pues hay personas en alta vulnerabilidad porque no tienen hábitos buenos y por ende, debemos trabajar en que los logren”.

Fuente: El Sol Del Centro.

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